Cuentos de navidad (IV) The end...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

"Parece que hoy va a llover..." Sara no prestaba demasiada atención. Tenía que terminar aquel trabajo antes de la noche en cuestión ya que de lo contrario le tocaría ir a trabajar el 26 y no estaba mucho por la labor. Carolina ya disfrutaba de su semana de vacaciones. Ese año no les había tocado juntas. Sara cambió de departamento a mediados de noviembre y ello le trastocó toda su agenda de fiestas. Pero no por ello, tubo suerte y le tocaron unos días libres, si es que el trabajo lo terminaba. "Qué raro... Este año no han dicho de hacer cena de navidad... La cosa va de mal en peor... " Sara seguía sin prestar atención... "bueno, pues nada..., me voy a casa... ahí te quedas... " Sonia recogió su mesa y se marchó, algo enfadada por el "desprecio" de su compañera, pero esta no sabía que Sara ansiaba quitarse el proyecto para poder tener unos días de descanso y desconectar de tanta presión. "Bip, bip..." Era la PDA nueva. Ya la tenía configurada de tal manera que le llegaban los mensajes de correo al instante. No le dio mucha importancia a aquel ruido. Seguramente eran felicitaciones de navidad, ya que aquel 24 de diciembre la gente no dejaba de mandar correos tiernos y con música navideña. Pensó que sería uno más. "Bip, bip..." Tras la insistencia, como una llamada de teléfono fuera, ojeó la pantalla "Tiene 2 nuevos correos sin leer" no tenía tiempo de abrir el archivo y comprobar quien era. Le quedaba poco más de media hora para terminar el informe, corregirlo, imprimirlo y dejarlo encima de la mesa de su jefa. "Bip, bip..." - "Buf! qué pesadilla hombre!!" Algo inquieta cogió otra vez el aparato y miró la pantalla "Tiene 3 nuevos correos sin leer" - "Quién será?!"...
"(3) mensajes nuevos de remitente... Fran"
Por la espalda le recorrió un cosquilleo entre placentero y doloroso que terminó en un pinchazo en el estómago. Fran, ¿quien era Fran?.. No, no se había olvidado de él, aún era demasiado pronto para borrar de su corazón esa huella que había dejado, sin haberla tocado, ni siquiera, sin haberla rozado. Tragó saliva y dejó la PDA en su pupitre, pero le era imposible continuar. Miraba de reojo aquel chisme como si pudiera ver qué había escrito sin tocar ni una tecla. No podía prestarle atención, debía de terminar aquel informe. A medida que iba tecleando, las cervicales se le iban cargando. Su cuello le pedía un descanso y sus manos deseaban abrir aquellos correos, pero su mente, firme y contundente obligaba a hacer esfuerzos extras a sus extremidades. Redactaba en voz alta para desviar su atención hacia aquella pantalla de 19 pulgadas, pero su corazón no la dejaba en paz. Despegó sus manos lentamente del teclado y las colocó en la PDA...
"... Abriendo el primer mensaje nuevo recibido hoy a las 20:40 de Fran... Reconozco que estoy nervioso. Me tiemblan las manos aunque aquí apenas puedas notarlo. El corrector "ABC" está haciendo extras conmigo hoy. Dijimos que este mes nos conoceríamos y siento que debe de ser este día. No he dejado de pensar en ti en todo este tiempo. He estado ausente y tal vez no quieras saber nada de mi, pero es que he tenido que poner en orden miles de pensamientos que aún no sé que siento. No he querido actuar con impulsos, ya que me conozco y no quiero hacerte daño. Eres una persona especial, la cual quiero conocer. Estas tres semanas que no he sabido nada de ti han sido un verdadero infierno, así que he decidido..." - "¿Has decidido qué?.." Las manos de Sara temblaban. El teléfono era de dimensiones diminutas, pero tubo que sostenerlo con las dos ya que de lo contrario corría el riesgo de caer al suelo, y ella no quería eso. Le dio al segundo mensaje "... Abriendo el segundo mensaje nuevo recibido hoy a las 20:55 de Fran...Perdona, el dichoso ordenador, se me ha colgado... No sé si has recibido el primer mensaje. Me indica la bandeja de enviados que si, pero bueno, que quería decirte que no sé ahora qué pensarás de mi, por estas tres semanas de ausencia. Tal vez ya no te acuerdes de mi o aquello que hablamos para ti fueron sólo palabras. Pero bueno, quería con todo esto decirte que hoy..." Hasta ahí pudo leer. Otra vez el mensaje se cortó. Pensó que era una broma, pero por qué esperó hasta aquel preciso instante... No tenía sentido. Aquellas palabras debían de ser ciertas. "Abriendo el tercer mensaje nuevo recibido hoy a las 21:20 h de Fran... Madre mía, me estoy poniendo más nervioso aún. Menuda estupidez. Si tuviera tu número de móvil esto no me estaría pasando... Para la próxima vez.. Bueno, que quería decirte que esta noche acudiré al restaurante, tal y como te dije, con mi libro de Antonio Gala a las 22:00h... Espero que estés allí, con tu rosa entre tus manos... ¿Estoy loco? no te preocupes, sé en qué día vivo, en nochebuena, pero bueno, después de tanto pensar, meditar... con la persona que deseo pasar esta noche es contigo... Pues es la noche que con más magia he vivido desde pequeño y en la cual todos mis sueños se han hecho realidad, y eso es lo que creo que eres... Un sueño y espero que se me cumpla mi deseo... Tú"
... Sara no podía dar crédito a lo que había leído... ¿Esa misma noche? ni siquiera era un jueves como habían dicho desde un principio. Tenía cena en casa de su tía María. No era su gran alegría, pues siempre pasaba lo mismo. Aguantar los chistes de su tío, las peleas de sus primos y a sus padres intentando convencerla de que vuelva a casa con ellos, que en los tiempos que corrían de crisis ahorrarse el alquiler le vendría bien. Siempre les repetía lo mismo. Ella era feliz viviendo sola, con su independencia. Y ellos siempre le contestaban lo mismo, en casa puedes hacer lo que quieras, sin presiones... Pero a la que llegara tarde un fin de semana o saliera de marcha un viernes y no regresara hasta el domingo, eso ellos jamás lo entenderían... Prefería quedarse tal y como estaba. Se quedó en blanco. No sabía ni cómo terminar aquel trabajo. Lo leyó dos o tres veces y no encontraba la inspiración para continuar. Miró el reloj y marcaban las 21:30h "Ahora o nunca Sara... Ahora o nunca... Qué prefieres, pasar una noche buena aburrida en familia o poder conocer al hombre de tu vida" Tal y como se lo planteaba a ella misma, le sabía muy mal dejar a su familia de lado, pero el día de nochevieja estaban todos otra vez juntos en casa de sus padres. Las mismas conversaciones una y otra vez... "¿Qué hago??? Llamo a Carolina... No..., me va a decir que estoy loca... Voy..., pero, el trabajo... no lo terminaré... qué hago???" "Bip, bip" Otro mensaje de correo... Nuevo mensaje recibido a las 21:32h de Fran... Esta noche se nota que es fiesta. Desde mi ventana se pueden apreciar todas las luces de navidad de los centros comerciales. Hoy han cerrado antes y aún siguen ahí, como si quisieran alumbrarnos con esas bombillitas de colores, iluminar más lo que esta noche va a pasar... Voy a coger mi libro de Antonio Gala entre mis brazos y mi estomago en un puño y me voy a marchar... No sé si irás a nuestro encuentro, no sé si cometo la mayor locura de mi vida... No sé qué te diré cuando te vea. No te conozco de nada, no sé tu aspecto, pero esa rosa que llevarás, me guiará con su olor hacia ti ... No sé por qué puedo amar tanto a una persona como creo que te amo a ti. No tardes, te estaré esperando"
Sara no pudo contener la emoción y echó a llorar. Todas aquellas sensaciones que había vivido al principio, cuando acudió por vez primera al restaurante le habían vuelto. Pero esta vez de una manera especial, pues sabía que estaría sentado en su mesa. Pero no podía dejar de pensar que era nochebuena y que tenía sus responsabilidades con la familia, aquella que muy a su pesar, quería con locura... "Tenía tanto, que darte, tantas cosas, que contarte, tenía tanto amor, Cargado para tiiii" Le estaba sonando el móvil en aquellos instantes. No podía ser Fran, no conocía su número. Quien la iba a felicitar a aquellas horas, y cómo podía ella contestar ahogada en lágrimas, tantas que no pudo leer el nombre del contacto que indicaba en la pantalla... "Di-ga..."
"Hija, ¿te encuentras bien?.." - "Si, ma-ma..., estoy algo resfriada, congestión nasal.. Dime..." - "Pues nada hija, que a tu tía le ha dado uno de esos virus del estómago y no puede hacer la cena en su casa. Así que lo ha dejado para más adelante... Tu padre tampoco se encuentra bien, pero si quieres venir a casa, cenaremos lo que sea, pero nos iremos a dormir pronto. Si te quieres quedar a dormir aquí... " Sara dejó de escuchar cuando su madre le dijo : "Tu tía no puede hacer la cena hoy..." ¿Era una señal?, ¿El destino le estaba guiando hacia dónde debía dirigirse aquella noche?... ¿En realidad existía la magia de navidad?..., hombre, mucha magia para su tía no había, pero bueno, de esa seguro que iba a salir... "Qué bien mama!!!" - "??? bien??, diselo a tu tía hija".. Sara rectificó... "No , me refiero que qué bien que no sea nada grabe... Pues nada, no pasa nada... Esta noche, me iré con Carolina, que la pobre se ha quedado sola... y ya que es nochebuena, me iré a su casa a cenar... No pasa nada..." - "Estás segura?.., si quieres os venís aquí..." - "Oh, no mama, así aprovechamos y vemos un par de películas. Tú tranquila. Venga, que me marcho ya a su casa y así no llego tarde... Un beso para tía, que se mejore de mi parte... Ah! y feliz navidad mamá... Que os quiero mucho... Besos a papa..." - "De tu parte cariño... Pasatelo bien. Va a ser una nochebuena rara, pero bueno, lo que importa es que no estemos solos..., Besos hija... Dale mi felicitación a Carolina"...
Sara miró el reloj... No tenía tiempo de ir a su casa a cambiarse de ropa... ¿Qué más daba?, tampoco no tenía que ir de gala... Fran tenía que verla tal y como ella era..., por dentro y por fuera... Pero, de ¿dónde sacaría una rosa?.. Apagó el ordenador, cogió su PDA y el abrigo y se marchó hacia la parada del autobús. Aquella noche terminaban el turno algo antes, para que pudieran pasar los conductores la noche con sus familias. Para ella, ese año iba a ser algo atípico.
Aún no había encontrado la Rosa... Pero no importaba, ya sabía quien era él y que estaba junto a la ventana. Llegó a tiempo, el autobús estaba con el semáforo en rojo. En cuanto se pusiera en verde, era cuestión de segundos que le abriera las puertas... "¿una rosa señorita?" Se giró y vio a una chica, con aspecto extranjero, con una rosa en la mano. Su sonrisa era angelical y desprendía una ternura contagiosa, pero su mirada mostraba cansancio y tristeza... Una Rosa, ¿el destino otra vez? "¿A estas horas aún sigues por aquí?" - "Si señorita. Hasta que no venda todas las rosas no puedo volver a casa. Tengo que llevar comida a mis hijos" La cruda realidad le dio un mazazo a Sara. Ella estaba flotando en una nube y aquella persona pasando frió para poder llevarle alimento a su familia... "¿Esta es la única que te queda?" - "Si señorita"... Sara abrió su monedero que ya tenía en la mano para sacar el billete del autobús y le dio un billete de 50 euros. "Sé que no es mucho dinero, pero algo podrás llevarle a tus hijos esta noche para comer, y si te apetece, comprale algún regalo. No dejes que pierdan la ilusión por la navidad. Tal vez pienses que es fácil decirlo, pero no dejes que sus sueños se pierdan. Que la magia de la navidad te haga sentir a ti también un poco feliz... Aunque sea un ratito, cuando llegues a casa con un detallito para tus hijos." - "Muchas gracias señorita. Que dios se lo pague" - "No querida, a mi no me tiene que pagar nada..." El autobús abrió sus puertas y el conductor insistió en que subiera Sara rápido. Era su último recorrido. Sara cogió la Rosa con mucho cariño y se despidió de aquella joven. Se sentó en el último asiento del autobús y su mente empezó a recrear los momentos allí vividos. Sara no había pensado en que aquella noche apenas había gente trabajando a aquellas horas. Era normal que todo el mundo quisiera terminar antes su jornada para estar junto a los suyos. Así que le invadió el miedo de pensar que no llegaría a tiempo... "Disculpe señor..., si este es su último viaje... ¿no podría tomar algún atasco hasta la avenida principal?" El conductor, un hombre de edad avanzada, casi a punto de jubilarse, miraba por el retrovisor a aquella viajera. Le pareció algo insolente su pregunta ya que su respuesta fue... "Si hombre, ¿y qué más?, si quiere me salto los semáforos en rojo... ¿Me pagará usted la multa?.. - ¿Y si le dijera que depende de usted mi felicidad absoluta?, que el hombre de mi vida está esperándome en aquel lugar, y que si en cinco minutos no llego ¿tal vez no le vea jamás en la vida?..." Sara volvió a tragar saliva... El conductor detuvo el autocar. Sara miró de reojo y pensó que ahí había terminado su billete, pero... "Señorita... Agarrese bien que vienen curvas"... El conductor apretó el acelerador y se pasó un semáforo en ámbar. Ya tenía el camino controlado y sabía que por allí era difícil cruzarse con otro vehículo. Giró hacia la derecha, por una calle algo estrecha, pero que con todos sus años de experiencia dominó a la perfección. Sara sintió arrepentimiento por haber propuesto algo tan loco "Este hombre me mata" No sabía si había hecho bien o no... Giró hacia la derecha, hacia la izquierda. Sara daba tumbos de un lado para otro. Se agarró al asiento de al lado con mucha fuerza. Sus pies se levantaban del suelo y rebotaban uno contra otro... No habían baches para aquel hombre... La carretera parecía completamente llana... Hizo un giro en una curva algo cerrada. Sara cerró los ojos y apretó los puños. Al cabo de unos segundos, los volvió a abrir, a su derecha pudo contemplar aquella fuente mágica escultural... Había llegado a su destino y mucho antes de lo pensado... "Venga señorita, no haga esperar a ese hombre enamorado"... "Muchas gracias señor, y feliz navidad!!! " ... "A mandar mujer!!" Cruzó la calle casi sin mirar. No había peligro. Apenas habían vehículos circulando por el centro. A medida que se iba a cercando su pulso se aceleraba. Llevaba la rosa entre sus manos, y unas ganas enormes de estrechar entre sus brazos a Fran..., tal vez, el hombre de su vida. Pero algo extraño le hacía presagiar que había llegado tarde... Las persianas del restaurante estaban cerradas y las luces se habían apagado... Tras aquella ventana no había nada más que oscuridad y tristeza...
A pesar de que aquel buen hombre había acelerado para que ella pudiera llegar a tiempo, no pudo ser. Cabizbaja empezó su andadura por aquellas calles, de día repletas de gente y de noche solitarias, y más aquel día, que hasta los cacos cenaban en familia... No sabía por dónde llegaría antes a su casa, no le importaba. No sentía frió, ni dolor de pies, no sentía nada... Se percató que en la mano llevaba aquella rosa roja. Se acordó de aquella joven madre y no pudo más que pensar que todas aquellas angustias, pena que sentía en ese momento eran cosas de criaturas, tonterías. Había más cosas en las que preocuparse, se sentía infantil, niña y enojada con ella misma. No podía ser. Dejó caer la rosa al suelo, apenas sin sentir nada. Sus manos estaban adormiladas... Mientras se debatía su mente contra su alma, a lo lejos sintió unos pasos, que se iban a cercando más y más deprisa hacia ella... No sintió miedo, pues no le temía a nada. Sus mente estaba en otra lucha... Pero aquellos pasos más cerca estaban de ella. No pudo evitar el girarse ... Un joven, de unos treinta y pocos años, se le acercó, con una rosa en la mano... "Perdone, se le ha caído esto ..." Le entregó la rosa que sin darse cuenta dejó caer... "Ah.., gracias".. La recogió de nuevo, le fue entregada por otra persona aquella misma flor, pero esa vez su estado era bien distinto... Sentía que su esperanza, sueño e ilusión, se había disipado en cuestión de minutos... "Hace una noche fría, para que ande sola por estas calles... " No le importaba, ella se sentía así en esos momentos, sola, desamparada. No necesitaba compañía, no la pedía... "Ya..., bueno, me voy a casa, que llego tarde a la cena de..." Al querer subir la cabeza de donde la tenía, que era el suelo, al llegar a la altura del hombro de aquel muchacho, no pudo evitar volver a bajar la mirada hacia la otra mano en que sujetó su rosa... Llevaba un libro, lo examinó un segundo y pudo leer en la tapa "Los papeles de Agua.. Antonio Gala"
¿Te gusta la literatura? - Le preguntó Sara algo inquieta
- Es algo que me fascina. Es mi gran vicio. Siempre llevo un buen libro entre mis manos... Y este lo llevo con más cariño.
- ¿Sii? , ¿Y eso? si no es indiscreción, claro
- Pues porque con este libro voy a conocer a la mujer que me quita el sueño. La cual amo con toda mi alma. No hay día que despierte apenado por tocar mi otro lado de la cama y notarlo frió y ausente... - Sus cuerpos se fueron acercando como imanes... La pasión se notaba entre ellos dos...
- Y esa mujer... ¿Sabe lo que sientes? - ... Más cerca aún ...
- Supongo que sí... y si no es así, ahora mismo está escuchándolo... La amo, la quiero, y si después de hoy tuviera que volver a despertar solo, no querría hacerlo más en la vida...
Fran ya había cogido por la cintura a Sara, y Sara había colocado sus brazos en sus hombros...
- ¿El qué?... - Suspiró Sara...
- Despertar solo... Ahí se unieron en un beso cálido, húmedo y fresco. Las campanas de la catedral empezaron a sonar... ¿Esa noche?.., al menos ellos lo cuentan así... Después de cinco años, cada nochebuena, en casa de la tia de Sara... como anécdota, siempre su tia dice... "No me recodéis aquellas navidades... jamás pensé que me pasaría algo así... Aunque... Si no hubiera sido por mi..."

5 comentarios:

Silvia dijo...

¡Feliz Navidad!

Mandragora30 dijo...

uuuufffffffff!!!! estoy llorando a moco tendido!! que bonito!!! y pensar que mi historia tiene mucho en común con la de Sara y Fran??
Me ha encantado Sra. Claus...
Felíz Nochebuena y Felíz Navidad!!!

Luego me pasaré ;D
Besotes!!!

Las recetas de Abunany dijo...

Que hermoso final !!!! me encanto !!!
Feliz Navidad Sra Claus .grax por compartir esta hermosa historia
Un beso , cuidate .

Anónimo dijo...

has visto que horas son y yo aqui llorando y llorando , QUE BONITO , te felicito por todo esto , Sr claus , es muy bonito ver como aun existen personas buenas que hacen que se viva la navidad con magia , como le caracteriza a esta fecha .

Gracias y un beso

una valenciana enamorada

Anónimo dijo...

has visto que horas son y yo aqui llorando y llorando , QUE BONITO , te felicito por todo esto , Sr claus , es muy bonito ver como aun existen personas buenas que hacen que se viva la navidad con magia , como le caracteriza a esta fecha .

Gracias y un beso

una valenciana enamorada