Cuentos de navidad (III)

jueves, 18 de diciembre de 2008

Ya quedaba menos para la navidad, apenas una semana. Sara tenía mucho trabajo. Era mejor para ella, así no tendría tiempo para pensar en nada más que en sus tareas. De vez en cuando, cuando miraba la pantalla del ordenador miraba el correo. Ella decía en voz medio alta que era para saber si alguien le había dejado algún mensaje de estos de navidad que tanto le agradan, pero en su más profundo interior sabía que esperaba señales de Fran. Y estas no llegaban.
Pasaba la semana y lo que más ansiaba era poder olvidar el mal trago de aquel jueves pasado. No fue a su cita, o tal vez sí, no lo supo, sus piernas echaron a correr sin dejar reaccionar a su mente. Nadie la siguió, así que estaba conforme en que no estaba allí.
-Amiga, ¿tienes algo que hacer esta noche? - Carolina además de su gran amiga, era su compañera de trabajo. Era la única que conocía aquella aventura que había emprendido su amiga del alma y era la única que podía hacerle ver la cruda realidad, que no existían los hombres como aquel que se había dibujado en su mente. Carolina no había tenido grandes amores, pero sí muchas aventuras, y no era de las que pensaban en príncipes azules, sino, en ranas verrugosas y asquerosas.
- ¿Sinceramente? - Esa noche tenía una ¿cita? con Fran, un chico que jamás había visto y del cual creía haberse enamorado - No tengo nada.
- Pues podríamos ir al cine. Echan esa que tanto me has hablado, de unos vampiros y no se qué...
- Pero si no sabes cual es... Tal vez no te guste...
- Donde salgan chupetones... Ahí me apunto - Sara esbozó una sonrisa. Su amiga cada día estaba peor. La admiraba por ese motivo. Deseaba ser menos racional y más impulsiva. vivir al límite sin pensar en las consecuencias o si había gente a la cual le podía hacer daño. Quería amar libremente, sin ataduras, sin compromisos. No quería estar atada a un amor platónico, a alguien que en sueños le pueda dar tanto pero que en realidad sea una simple quimera.
- Sara, aquí tienes la nueva PDA. Han llegado hará un rato... - Eugenio era el encargado de compras. Sara había pedido en numerosas ocasiones un aparato como aquel, el cual le facilitara más la faena. Encontraron una buena oferta de un operador y le suministraron a todos sus comerciales una igual.
- Dicen que está muy bien el cacharro este.. Tiene hasta wifi. - Carolina odiaba las nuevas tecnologías porque cada vez le obligaban a aprenderse un manual de instrucciones el cual no entendía por ninguna página.
- Bueno, ya era hora de que hicieran algo bueno en esta empresa... Venga, recógeme a las 21:00 h en mi casa. Tengo el coche en el taller
- Ok, allí estaré, no te retrases. Chao.
Sara recogió su mesa y se marchó para casa en autobús. Recordó sentada en aquel asiento su último viaje. Menos mal que pasaba por otro circuito bien distinto, de lo contrario, hubiera flaqueado y hubiera dejado plantada a su mejor amiga para irse a conocer a aquel desconocido. Al llegar a casa aún le quedaba tiempo para darse un buen baño. Dejó el bolso en su cama y de allí salió medio despedido un aparato de nueva generación. Pensó que tendría tiempo de configurarlo. No necesitaba libro de instrucciones ella, conocía bien aquellos instrumentos gracias a su trabajo.
Le gustó la PDA y se pudo poner sus tonos favoritos para cuando la llamaran. A la noche, al llegar del cine actualizaría la agenda e internet, ya que disponía de él.
Se entretuvo tanto que apenas le dió tiempo de arreglarse corriendo. Carolina la estaba esperando. Marcharon al cine. La película resultó entretenida, pero no se acordaba que estaba basada en una historia de amor. Soñó despierta e imaginó que aquel "joven" vampiro era Fran y aquella ingenua adolescente era ella.
Al llegar a casa abrió el messenger, pero allí no había nadie. Carolina había quedado con un chico para dar una vuelta después del cine. Al día siguiente ya le contaría lo bien que se lo había pasado. ¿Por qué ella no era como su gran amiga?, ¿Por qué no había ido a aquella cita después de desearlo con tantas fuerzas? , ¿Estaba empezando a comprender que todo aquello era un imposible?.. En una semana seguro que el nombre de Fran se le borraría de sus pensamientos.

8 comentarios:

Ivana dijo...

Noooooo!! Quiero que acabe biennn!! Es navidad!!!
Besitos

Norma dijo...

porque? no debe quedar asi , porque santa tiene que hacer algo aun falta para navidad

besitos sra clauss me emociono y me siento triste espero que suceda algo bueno
feliz navidad sra clauss

Dulzura Magica dijo...

Este cuento esta super me encanta no quiero esperar !!!!!!

Marona dijo...

Menos mal que ha continuado, llevo toda la semana en un sinvivir... y ahora, otra semana más... ains... :)

Anónimo dijo...

Me gustaria que fueran mas largos , me dejas con la miel en la boca jooo , enorabuena haces soñar con tus cuentos , espero que el amor triunfe , un saludo

una valenciana ENAMORADA

Sra. Claus dijo...

Bueno, bueno... Esta historia os tiene bastante intrigados... Eso me gusta, jijijiji
Estad atentos el proximo día 24... Habrán sorpresas... Besos

Valenciana, me alegro de que estés enamorada. Eso es lindo, de verdad.

Las recetas de Abunany dijo...

Que bonita historia !!!! seguro que triunfara el amor .Ansoisa que llegue el 24.
Un beso , cuidate .

Femin Susan dijo...

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